Consulta CITV por placa
El CITV es el Certificado de Inspección Técnica Vehicular, y consultarlo por placa es comprobar si un vehículo tiene la revisión técnica vigente y con qué resultado. La Inspección Técnica Vehicular certifica que un vehículo cumple las condiciones mínimas para circular. Con la placa puedes ver si está vigente, en qué planta se hizo y con qué resultado. Y hay un dato que casi ninguna herramienta enseña y que es el más útil de todos si vas a comprar: **qué defectos encontró el inspector** cuando una revisión salió desaprobada.
▶ Consultar un vehículo por placa gratisA qué vehículos les toca y desde cuándo
No todos los vehículos necesitan revisión técnica desde el primer año. Depende de su antigüedad y de su uso: los particulares nuevos tienen un periodo de gracia, mientras que los de servicio público, taxis, transporte de carga y escolares empiezan antes y la repiten con más frecuencia.
Esto importa al interpretar un informe. Que un vehículo del año no tenga revisión técnica **no es una carencia**: es que todavía no le corresponde. Confundir las dos cosas asusta al comprador sin motivo. Por eso el informe indica si al vehículo ya le toca y, si no, en qué año será la primera.
Los defectos son el oro de esta consulta
Cuando una revisión sale desaprobada, el certificado no dice solo «desaprobado»: lista los defectos con su código y su descripción. Y eso es exactamente lo que le sirve a quien va a comprar, porque le dice al mecánico dónde mirar.
Un ejemplo real de lo que puede aparecer: frenos con eficiencia por debajo del mínimo, cañerías con fugas, luces de freno que no se accionan, holgura en la dirección o emisiones fuera de rango. Son fallos concretos y comprobables, no impresiones.
Y hay una pregunta que hay que hacerse siempre: si el vehículo desaprobó y después aprobó, ¿se corrigió el defecto o simplemente pasó el tiempo y volvió a intentarlo en otra planta? La secuencia de certificados lo insinúa, y el vendedor debería poder enseñar la boleta de la reparación.
Qué revisa la inspección y qué no
La ITV comprueba frenos, dirección, suspensión, luces, neumáticos, emisiones contaminantes, cinturones, vidrios y la identificación del vehículo. Es una revisión de seguridad y medio ambiente.
Lo que **no** hace es un peritaje mecánico. No abre el motor, no mide compresión, no evalúa la caja de cambios ni detecta si el chasis fue enderezado tras un choque. Un vehículo puede aprobar la revisión técnica y necesitar una reparación cara al mes siguiente.
Dicho de otra forma: la revisión técnica vigente es un requisito, no una garantía. Si vas a comprar, sigue haciendo falta un mecánico de confianza.
Qué pasa si está vencida y cómo se renueva
Circular con la revisión técnica vencida es una infracción con multa, y además traba otros trámites. No es algo que se pueda ir dejando.
Renovarla es sencillo: se lleva el vehículo a cualquier planta de inspección técnica autorizada por el MTC, con la tarjeta de propiedad, el documento de identidad y el SOAT vigente. No hace falta cita en la mayoría de plantas.
Si el vehículo desaprueba, se da un plazo para corregir los defectos y volver a presentarlo, normalmente pagando solo la reinspección. Ese es el momento de arreglar lo que el inspector anotó, no de buscar otra planta a ver si pasa: los defectos que detecta la ITV son de seguridad, y el que va a manejar ese carro eres tú.
Al comprar, comprueba cuánto le queda de vigencia. Una revisión que vence el mes que viene es un gasto y un trámite que asumes tú desde el primer día, y es perfectamente razonable descontarlo del precio.
Revisiones en varias ciudades
El certificado indica la planta certificadora y su ubicación. A veces se ve que un mismo vehículo pasó revisiones en ciudades distintas a lo largo de los años.
No tiene nada de irregular —la gente se muda, y los vehículos de trabajo circulan— pero es un dato de contexto: un vehículo que ha ido rotando por el país probablemente ha recorrido más kilómetros de los que sugiere su aspecto.
Revisión técnica y peritaje: para qué sirve cada uno
Se confunden constantemente y son herramientas distintas, con precios y propósitos distintos.
La revisión técnica es un **requisito legal**: la exige el Estado para dejarte circular, la hace una planta autorizada con un protocolo fijo, y su resultado es aprobado o desaprobado. No opina sobre si el vehículo te conviene.
El peritaje mecánico es un **servicio para ti**: lo contratas tú, lo hace un mecánico o una empresa especializada, y su trabajo es decirte en qué estado real está el vehículo y cuánto vas a tener que gastarte en él. Mira compresión del motor, fugas, estado de la caja, y muy importante, si el chasis fue enderezado tras un choque.
El orden razonable al comprar es: primero el informe documental, que descarta los vehículos que directamente no se pueden comprar; después el peritaje, que ya cuesta dinero y desplazamiento; y la revisión técnica es simplemente un papel que tiene que estar vigente.